El Emprendedor que Aprendió a Matar
La historia del despertar de un emprendedor que se dio cuenta que la libertad consiste en la destrucción del ego y no en su construcción.

Mi experiencia de emprender es muy diferente que la del resto de emprendedores. La razón no tiene que ver con la mucha o poca destreza, en si soy mejor o peor emprendiendo, sino precisamente en la ausencia de un juzgamiento de lo que está bien o está mal.
Si existe un mundo dividido entre el bien y el mal debe existir un origen unitario de dónde nace y se divide. ¿Es esto así?
Si la pregunta manifiesta una tenue intranquilidad existirá un impulso a continuar leyendo. La mente busca siempre una explicación, un efecto para una causa, sin ella no puede llegar a una conclusión y se le hace imposible descansar. Intuimos que todo lo que tiene un comienzo tiene un final y que una pregunta abierta debe tener un cierre en la forma de una respuesta.
Terminar la historia ofreciendo está última sería de gran alivio, lo sé, sin embargo no estoy en la posibilidad de satisfacer este particular deseo, y en realidad ninguno si de eso se trata la conversación, por la simple razón de que estás palabras no describen el viaje sino lo reconocido una vez llegado al destino. Un destino sin un viaje es similar al hombre rico que nunca debió trabajar para serlo, recibe el manjar a la vez de estar incapacitado para reconocer el contraste que le permite apreciar su exquisitez.
EL PROCESO DE LIBERACION ES UN
Hartmut Bock
PROCESO DESTRUCTIVO,
CONSITE EN ACABAR CON LO FALSO,
PARA TERMINAR EN EL COMIENZO,
O VERDADERO.
He sido un emprendedor que se ha dedicado a construir, principalmente, una empresa de tecnología, convertirla en la más grande de su ramo en Ecuador y luego de ello venderla con la esperanza de culminar en este evento la desdicha de emprender.
Si te han interesado estás palabras y quieres conocer porque tuve que convertirme en un asesino para poder liberarme, puedes comprar mi libro en Amazon.com.

Para Soñar Primero Debes Despertar
He iniciado mi segundo libro y no puedo estar más intrigado.
Lo que en un principio parecía ser una actividad excepcional que se realiza una sola vez en la vida, que esta en la categoría de sembrar un árbol, y que una vez completada aniquila cualquier deseo de seguir escribiendo otro libro se convirtió en algo que puede ser descrito como un vicio, si va en contra de la moral establecida, pero que es en realidad es una virtud, pues establece una moral superior.
La de ser feliz haciendo lo que hacemos y no esperando hacer lo que haremos.
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